Ciudades

3 cosas que nos pasaron cuando fuimos a Sapucai

 
“Un poquito de pomelo con el fuerte‘i“ fue la respuesta de un poblador de Sapucai al preguntarle qué estaba tomando. Era domingo de tardecita y eso ameritaba. Así de sincero y simple es Sapucai, una ciudad dedicada hasta el 2000 al transporte vía tren. Hoy sigue viviendo en parte de eso, pero como punto turístico.
Fueron los ingleses quienes competían por quien tenía el jardín más lindo, así nos relata Adriana Bavera, nieta de uno de los jefes de la sección herrería de la estación en tiempos en que funcionaba. La familia Bavera recuerda a los ingleses con nostalgia y nos comentan que eran buenas personas, muy sociables que aún se recuerda la zona en que vivían como el barrio inglés.

HABLEMOS DE TRENES

El ferrocarril fue y es el alma de la ciudad de Sapucai. Subirse a ellos es una especie de viaje en el tiempo, con sus herrumbres, su estructura y su dificultad de subir por el poco entendimiento de la misma. Las locomotoras eran los autos de hoy, los ómnibus, los camiones de carga, pero con los tramos más largos, más lentos. Reflejan una vida calma y sin apuro, que podría llevar 12 horas un trayecto de Encarnación a Asunción, algo inimaginable al día de hoy.


Nos emocionó el amor que le tienen los lugareños a todo lo que tenga que ver con la estación de tren, en definitiva un lugar fantástico!


Las locomotoras descansan en el museo, museo que fue alguna vez un lugar laboral que daba vida a la ciudad. Hierro, gomas y cascos son los únicos elementos que dan forma a ese lugar abierto donde las máquinas dejan salir su aroma a viejo. Es un lugar para familiares de los ex trabajadores e historiadores que buscan una caminata a puro recuerdo.

SOPA PARAGUAYA Y JOLGORIO

“No vayas a comer toda la sopa“ le dijimos a la gente del cumpleaños, ya que nos íbamos a volver para comer la sopa que metimos a cocinar al tatakua. La visita a ex funcionarios del ferrocarril siempre genera nostalgia y esperanza de reactivarlo. “Desde Sapucai a Pirayu se puede reactivar“, sabemos que esta puede ser una ruta turística genial, pero por ahora para los ex empleados solo es una esperanza.
Todo es tranquilo en Sapucai, hasta que llega la fecha de cumpleaños de algún familiar, es en ese momento que se arma la típica fiesta que reúne a toda la familia alrededor de la chipa guasú, asado y mandioca. Entre saludos a todos, llegamos al cumpleaños de una pobladora de Sapucai. El evento tiene mucho de lo bien paraguayo, digno de mencionar, familia, comida y muchas anécdotas detrás de una ronda de tereré antes del almuerzo.

LA HOSPITALIDAD DE PEDRO BARBOZA

La cultura nacional está oculta en Sapucai, no se puede dejar de pasar por la casa de Pedro Barboza, asunceno, radicado en Sapucai donde cada día se levanta  a las cuatro de la madrugada a barrer el patio y regar las plantas. En su juventud todo fue música, ejecutó el violín, flauta y piano, junto a su hermano Agustín Barboza. “Ndavyaveima hina koape“ nos dice don Pedro, que nos invita a levantarnos por el frío que hace.

Nos despedimos de Sapucai, histórica como ella sola, pero no sin ante volver a probar la sopa en el cumpleaños (Sí, cumplimos con nuestra palabra y volvimos al jolgorio).

Esperamos que vayas a viajar un poco en el tiempo en Sapucai y nos cuentes qué cosas te pasaron a vos, y qué otros lugares hay que visitar en esta hermosa ciudad.

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