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Ramón Colman: Baluarte del fútbol Paraguayo

 
La ciudad de Quiindy no sólo es conocida por la fabricación de pelotas, que se muestran a la vera del camino, a la pesca de satisfacer el sueño de algún niño o niña, sino también es cuna de grandes futbolistas que hicieron historia dentro del fútbol Paraguayo, como así también marcando sus propias vidas con algunas secuelas a consecuencia de alguna mala jugada.

Tal es el caso de Don Ramón Colman, un ex futbolista de los 60s obligado a colgar los botines al lesionarse marcando al rey Pelé.

Llegamos a la casa del baluarte del fútbol paraguayo, quien se encontraba cocinando en ese momento:

  • ¿Qué tal, mba’éichapa Don Ramón?
  • Ajapo la tembi’u hina…
  • Para nosotros es un gusto poder saludarte, hablar contigo y de esta forma también poder contarle a la gente que fuiste un grande del fútbol paraguayo, sos y seguís siendo el hijo mimado de la ciudad de Quiindy, según nos comentaron.
  • Así mismo, si me permiten a continuación quisiera mostrarles mi currículum, dijo Don Ramón.

Estuvo 10 años en el fútbol, 6 años jugó en el Club Sol de América, siendo capitán los 6 años.

Se inició en la ciudad de Quiindy, en uno de sus clubes, para posteriormente ser transferido por primera vez.

Fue transferido a Cerro Porteño y de allí fue, de prueba, a jugar a España – ”Anteriormente, la gente se iba mucho de prueba y a mí me llevó Cayetano” – decía Don Ramón.

Nos mostró sus fotos del sudamericano del 67 Montevideo, Mundial del 70 – “Cuando yo marqué al gran Pelé, fue una desgracia fortuita, una estirada o una arrancada me tomó mal, me rompí el menisco y ligamento, fue una jugada justa” resaltó Don Ramón.

En medio de toda esa conversación, Don Ramón amablemente nos invitó a almorzar: “Emboguejymi cheve ikaturamo, haku hina, ja’upata ha upéi peho” – haciendo referencia a su comida que estaba en el fuego.

Volviendo al tema de su lesión, nos comenta que se encontraban manteniendo bien ese 0 a 0 en aquel momento, cuando en el minuto 25 ocurre la trancada.

Lastimosamente en el fútbol también ocurren accidentes, yo no tomé mal en ningún momento, fue una desgracia prácticamente” – señaló Don Ramón dejando caer algunas lágrimas. Nosotros con un nudo en la garganta lo escuchamos atentamente.

Esta lesión le dejó fuera del fútbol por un tiempo, y volvió a jugar 2 años más en el Club Cerro Porteño.

Don Ramón, en medio de esas lágrimas que no cesaban, agradeció a la gente por los reconocimientos que le fueron entregados, pero también pidió ayuda, una pequeña pensión, para mantener a sus hijos.

Aikotêve che retyma ortopédico râ, oimearã cigarro avende haguã” y también dijo algo muy cierto que muchas veces no tenemos en cuenta “La kuatiânte ja’u rire ha’upama ramoa” dijo llorando Don Ramón, siempre agradecido a toda esa gente que le valora y le tiene en cuenta siempre.

El papel no se come, esa es la realidad en nuestro país, él necesita de una pensión y de una pierna ortopédica, y nosotros vamos a movernos y poder cumplirle ese deseo, su historia es una historia real que merece ser recompensada.

El necesita de una pensión para  mantener a sus hijos, contó que le ayudan y que mucha gente le pasa la mano, entre ellos sus ex compañeros Justiniano y Pastorino, pero muchas veces “no les quiero molestar, porque atî avei ko” resaltó.

– “Les quiero criar a mis hijos hasta donde pueda, para que el día de mañana digan estos frutos son hijos de Don Colmán; no tengo hambre todavía pero aikotêve chera’a, para vender aunque sea caramelos.

“Llegué a ser técnico de fútbol, teniendo 27 títulos ganados con varios clubes de por acá, y hasta hoy día puedo decir que nadie me puede señalar con los dedos” – nos decía Don Ramón.

“La vida es justa y la ayuda va a llegar, he pasado por muchas cosas y cuando era futbolista le pasé la mano a mucha  gente, hace más de un año que hice  mi pedido de pensión a las autoridades y no he recibido respuesta” – dijo Don Ramón.

“No hace falta que yo me acerque, ellos saben, el pueblo sabe.”

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