Ciudades

Santa Elena, una sencilla ciudad llena de misterios

 
“Chau Mba‘eichapa“, así nos despidieron en uno de los peajes camino a Santa Elena. Una ciudad a la que no íbamos a llegar nunca sin parar antes a comer chipa y cocido sobre la Ruta 2, un clásico.

Antes de entrar a Santa Elena hicimos una parada en el túnel de árboles que caracteriza al inicio de esta ciudad. Una belleza inexplicable, tenés que estar ahí para apreciar bien lo que es. Espectacular.

Después de sacarnos fotos y grabar un poco ahí, llegamos a la ciudad y correctamente empezamos a recorrer. “Cheko ajeapura hina“, dice la vicepresidenta del Sportivo Santa Elena que se cruzó con nosotros y se sentó en plena vereda a charlar sobre la impresión que se puede llevar la gente de esta ciudad.

Al despedirse nos dice: “Acá a la media cuadra es“ y efectivamente, a la media cuadra era la casa de Benjamín Cáceres.

Fútbol paraguayo de exportación

La verdad que no sabíamos bien donde jugó, si era Atlético de Madrid o Real Madrid, y al llegar nos enteramos que era el Mallorca, si, le pifiamos 682 KM, pero bueno.

Llegamos de sorpresa a su casa y nos recibió con un “No estábamos como para recibir visitas“, risas de por medio, mientras los niños traen las sillas cable. Unos capos los chicos.

Llega don Benjamín y nos dice que pasemos a la sala donde la primera foto que nos muestra es la de su primer equipo en España, el Hércules de Alicante, donde pasó sin mucho realce el año 1966. No le da mucha importancia a ese momento y enseguida dice: “en el 68 pasé al Mallorca”, época de oro para él. Parece exaltado al hablar de esos tiempos “Yo dejé el Hércules y me fui a segunda división con el Mallorca“, hecho loable, ya que el Hércules era de primera división.


Don Benjamín fue goleador en esa temporada y con sus goles dio el ascenso al Mallorca. Guarda fotos de la selección en Lima y unos banderines de capitán que cambió con colegas del Barcelona y el Schalke 04.


Salimos contentos de escuchar que no solo fue a España a jugar, sino que también a cantar con su trío “Los Paraguayos” y a abrir un bar que era el lugar preferido de muchos latinos en Mallorca.

Hablemos de naturaleza

Otro lugar al que concurren mucha gente es el arroyo Yhaguy, típico lugar de encuentro para refrescarse en el verano. Al costado de este típico lugar, un poco alejado de la ciudad, en una propiedad privada, se puede encontrar la laguna Sirena, que mientras íbamos, para variar, no llegamos de una, nos perdimos, llamadas van, llamadas vienen, la solución que encontró Santi, nuestro camarógrafo, obviamente fue: hagamos volar el drone a ver qué encontramos.

Una vez que llegamos descubrimos que esta laguna, denominada “ojo de mar”, nos extrañó por las costras que tiene anidadas alrededor de la costa, su profundidad y la estabilidad del nivel de agua que tenía, nada parecido a los cauces de nuestro país. Los mitos también están a la hora del día, “Dicen que se encontró oro, es cierto?“ preguntamos, nadie da una respuesta precisa y el misterio sigue.

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